Taller de Sociologia del Arte

lunes, noviembre 28, 2005

La extrañeza epistemológica de la obra de arte

Por: Sergio Rojas

¿Qué clase de disciplina es la sociología del arte?¿Es el arte un dominio para la sociología, esto es, un territorio de la cultura cuyos fenómenos se encuentran en algún grado internamente regulados por leyes o principios con respecto a los cuales existe acuerdo entre los sociólogos o, por el contrario, más bien se trata de un campo de investigación en donde la propia disciplina está siendo constantemente reflexionada paralelamente con su objeto de estudio? En principio podría decirse que la obra de arte se va constituyendo en un objeto posible para la sociología en la medida en que deja de ser un objeto privilegiado y exclusivo de la “filosofía del espíritu (cuestión que ocurre sobre todo recién en el transcurso de la segunda mitad del siglo veinte) y emergen como posibles de ser considerados con cierta autonomía aspectos inherentes a la existencia social del arte aspectos tales como las condiciones sociales de producción y recepción del arte. De hecho, es precisamente la crisis de la sociedad tradicional por el desarrollo de las nuevas fuerzas y estructuras productivas y, en consecuencia, el surgimiento de la ciudad moderna, la que opera como contexto y urgencia de la sociología. La sociedad surge como objeto de una ciencia especial precisamente en el momento de su desintegración. Algo análogo acontece en los dominios de la estética. Wilhelm Dilthey lo corroboraba en la obra que escribió acerca de los materiales para una nueva poética (Poética, 1887): ha caducado el código de la belleza ideal para las artes plásticas afirma Dilthey, y ahora desde todas las épocas y desde todos los pueblos nos invade una tal diversidad de formas que tanto las diferencias entre los géneros poéticos como las mismas reglas parecen borrarse. Es la epopeya de la vida moderna que acontece en las ciudades, sujetas al cambio y a la velocidad permanentes. Por lo tanto, más allá de los beneficios que pudiera deparar para la teoría del ate en general, una sociología es algo que surge como exigencia desde la propia sociología, en cuanto que puede esperar encontrar en el devenir histórico de la obra de arte elementos que permitan entender las transformaciones que afectan a la sociedad moderna en su conjunto.

En este sentido puede decirse también que la sociología del arte, en su trabajo teórico y metodológico de objetivación del arte, tiende a diferenciarse de la teoría del arte propiamente tal en el hecho de que en general no consideraría, como esencial en su análisis disciplinario el “contenido racional” de la obra. Sin embargo esto no significa que el horizonte de significabilidad de la obra de arte se exteriorice y se disuelva en su dimensión meramente empírica. Por el contrario, precisamente porque la dimensión del sentido sigue siendo relevante en cualquier tipo de análisis de la obra de arte, el propósito de toda ciencia (esto es, el de enunciar leyes verificables que hagan posible prever acontecimientos el interior de un dominio determinado) se torna extremadamente complejo en el caso de la sociología del arte. Esta dificultad es algo que aquí nos interesa especialmente en la medida de que ha sido asumida internamente por los autores, por lo que en modo alguno la sociología del arte puede ser tenida como siendo simplemente sociología”aplicada” al fenómeno artístico. Al abordar uno de los problemas que es recurrente en el desarrollo de esa disciplina como es el de la constitución de la autonomía del campo artístico, se ha hecho siempre necesario considerar lo que habría de irreductible en el arte . Esto conduce al análisis sociológico hacia un problema que tiene evidentemente dimensiones filosóficas, se trata del carácter duradero que caracteriza a la existencia de la obra de arte, duración que necesariamente se relaciona con el sentido de trascendencia que se les reconoce a las obras de arte, especialmente a las que constituyen el cuerpo central de aquello que todavía se nombra como “la historia universal” del arte.

En cierto sentido, y considerando lo recién señalado, podría decirse que el problema general, al cual tanto explícita como implícitamente se ha abocado la sociología del arte es precisamente aquel que Marx enunció, a propósito del arte griego, en la Introducción general a la crítica de la economía política (1858): “¿que es lo que hace del arte un valor eterno a pesar de su historicidad?”. En efecto,esta cuestión sintetiza el hecho de que el arte no es sólo un objeto cultural, por lo demás de una consideración insoslayable para cualquier disciplina que tenga a lo humano como asunto, sino que se trata de un objeto que resulta muy extraño desde un punto de vista epistemológico, un objeto que exhibe una especie de doble dimensión: Inteligible y sensible a la vez, ideológica y material, subjetiva y técnica: Esto es lo que hace de la obra de arte, en una perspectiva humanista, un objeto privilegiado con respecto a la pregunta por lo humano en general por cuanto hablamos de una criatura que exhibe una condición histórica y trascendente a la vez. De aquí que las teorías sociológicas de la obra de arte no puedan considerarse sólo en una suerte de aplicación metodológica de conceptos ganados previamente sino que sus resultados se proponen muchas veces como una “teoría del arte” sin más(aún cuando en varias ocasiones los sociólogos declaran no confundirse con ese tipo de discurso) en la medida en que intentan penetrar en la naturaleza misma del objeto artístico.

1 Comments:

  • Wena Pablo, bkn ke te hay movio con Rojas para publicar el textito...sigamo en esa.

    By Blogger Denegro, at 11:30 a. m.  

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